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Medicamentos que le hacen subir de peso

Estaba viendo un anuncio de página entera en el periódico de hoy. El anuncio era sobre un medicamento para el “reflujo gastroesofágico”. El “reflujo gastroesofágico” no es otra cosa que un estado de acidez estomacal tan severa que el ácido del estómago se sale del estómago y sube hacia la garganta quemando la pared o capa del esófago. El esófago es el conducto por donde bajan los alimentos desde la boca hacia el estómago. Se supone que las cosas bajen por el esófago, nunca que suban por él.

Me fijé que el anuncio, que era sobre un medicamento llamado PROTONIX®, tenía al dorso toda otra página llena de advertencias y recomendaciones de uso. En una letra muy pequeñita decía que podía producir “deshidratación, edema (acumulación de agua en los tejidos), sed, aumento de peso o pérdida de peso”. Esto me recordó los cientos de casos de personas con sobrepeso que he atendido en estos últimos 10 años que también padecían de serios problemas de acidez o reflujo.

Curiosamente, he podido observar que cuando una persona baja de peso el reflujo y la acidez también se desaparecen. Es más, nunca he visto un caso de una persona que baje de peso a quién no se le desaparezca el reflujo y la acidez. No he podido localizar cuál es la relación directa entre la obesidad y los problemas digestivos o de acidez pero sí se que cuando el cuerpo se llena demasiado de grasa se descontrola el sistema hormonal y esto trae una variedad de problemas de salud (acidez, alta presión, alto colesterol, etc.). La prueba más clara del descontrol hormonal que causa el exceso de grasa es el hecho de que la mayoría de las mujeres que estaban sobrepeso generalmente tenían una menstruación irregular y cuando bajaron de peso su menstruación se volvió completamente regular.

Entonces, tal parece que los problemas de acidez y reflujo están íntimamente relacionados a la mala dieta y al sobrepeso. Cuando la persona adelgaza y empieza a tomar mucha agua, en vez de refrescos de dieta, se le desaparece la acidez y el reflujo. Sin embargo, el medicamento mismo que se utiliza para combatir la acidez y el reflujo le engorda. Es un callejón sin salida. Te pones gordo y te da acidez. Tomas el medicamento para combatir la acidez y te pones más gordo.

En mi experiencia he visto que hay otros medicamentos que engordan. Lo sé porque he visto que las personas que los tomaban empezaron a rebajar mucho más rápidamente tan pronto lograron reducir o descontinuar la dosis con la autorización de su médico. Por lo que he observado los medicamentos que más engordan son: los antidepresivos, los medicamentos para la acidez, los diuréticos para la alta presión, la cortisona y los medicamentos antibióticos.
En fin, vale la pena explorar la posibilidad de adelgazar para dejar de tener estos problemas de salud que los medicamentos no resuelven. La alternativa de los medicamentos si bien llega un punto en la que es necesaria no representa la mejor solución al problema. La solución verdadera es adelgazar y no depender de los medicamentos.

Frank Suárez –Especialista en Obesidad y Metabolismo

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¡Los problemas de pareja engordan!

Algunos piensan que todo el que está sobrepeso es solamente porque consume demasiada comida. ¡Nada más lejos de la verdad! Hasta tener problemas matrimoniales o de pareja le engordan.

La realidad es que nuestro cuerpo es controlado por la mente. Es principalmente a nivel mental que nosotros experimentamos el estrés que nos causa la vida. Como la mente controla al cuerpo aquello que nos afecta mentalmente termina por afectar al cuerpo. Ya se descubrió que el estrés engorda. El mecanismo exacto de cómo el estrés nos engorda está basado en la reacción hormonal que tiene nuestro cuerpo cuando nosotros experimentamos estrés. Cuando tenemos estrés nuestro cuerpo produce un exceso de la hormona llamada cortisol que es una hormona que engorda porque obliga al cuerpo a acumular grasa. De hecho, esta hormona además de engordarnos nos causa más hambre. Experimentar mucho estrés produce mucho cortisol y el mucho cortisol acumulará grasa muy en especial en nuestro abdomen (barriga) y en las caderas. La gente que sufre de mucho estrés siempre engordan en el abdomen de forma más notable que en las otras partes de su cuerpo.

Recientemente observé a mi amigo Juan C. quién venía luchando con su peso y con reducir su cintura por muchos meses y sin tener éxito. Juan C. se había forzado a hacer una dieta baja en carbohidratos, tomar mucha agua, tomar vitaminas e inclusive estaba asistiendo a un gimnasio 3 o 4 veces por semana. Sin embargo, Juan C. simplemente seguía engordando y se quejaba de que su ropa cada vez le quedaba más y más apretada. Era algo ilógico porque Juan C. estaba haciendo todo lo correcto: dieta y ejercicio. Nada parecía funcionar y Juan C. ya se mostraba medio deprimido y apático con su meta de poder adelgazar.

Transcurrieron como 2 meses sin resultados. Era desesperante lo que Juan C. estaba experimentando, mucho esfuerzo de dietas y ejercicios y ningún resultado. Un día entró a mi oficina para hablarme de un asunto distinto, los problemas con su pareja. Se le sentía agitado mientras me explicaba su frustración con la relación. Después de un rato de conversación Juan C. llegó a la conclusión de que esa relación no tenía futuro y que debía terminarla. Por un instante lo observé mucho más seguro de si mismo y de lo correcto de la decisión de terminar la relación y salir del sufrimiento que la misma le causaba.

Poco más de 2 semanas después Juan C. regresó a mi oficina, se subió la camisa y me dijo “mire como he bajado de peso”. La verdad es que quedé impresionado. Me estaba enseñando una cintura como 2 o 3 pulgadas más pequeña y realmente se le notaba que había bajado una gran cantidad de grasa.

Le pregunté ¿cómo lo lograste?. Con una amplia sonrisa me dijo “terminé con mi relación que era una pesadilla y desde entonces he bajado de peso sin mucho esfuerzo”. Me dijo “estoy tranquilo, tengo mi propio apartamento y me encanta estar en él”. Me continuó diciendo “¡Don Frank, era el estrés, no me dejaba bajar de peso!”.

En mi libro “El Poder del Metabolismo” dediqué un capítulo al tema de cómo el estrés nos engorda. Pero, admito que nunca había visto un caso tan obvio como el de mi amigo Juan C.

Así que tener la pareja incorrecta, con las discusiones y conflictos de pareja que ello trae, puede que no añada calorías a nuestra dieta. Pero, definitivamente engorda. Si no me creen pregúntenle a Juan C.