Una dulce y poderosa adicción

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Cuando pensamos en una adicción generalmente pensamos en sustancias adictivas reconocidas como la nicotina del cigarrillo, el alcohol y las drogas callejeras como cocaína, heroína y otras. Sin embargo, existen también ciertos alimentos que pueden ejercer una influencia de tipo adictiva sobre nosotros la cual puede ser muy difícil de controlar.

Una adicción es un impulso incontenible que domina a una persona. Es algo que puede más que la voluntad de una persona. Una verdadera adicción siempre tiene un efecto desestabilizador sobre las emociones y también puede nublar el buen juicio. Por otro lado, el adicto cuando le niega la sustancia adictiva a su cuerpo, se siente muy mal.

El sobrepeso y la obesidad han venido aumentando su ritmo de crecimiento y hoy en día las estadísticas reflejan que el 65% de la población, o sea 2 de cada 3 personas, está o en una condición de sobrepeso o de obesidad. La obesidad es una epidemia con desastrosos efectos en una variedad de otras condiciones de salud relacionadas como: diabetes, alta presión, alto colesterol, altos triglicéridos (grasas en la sangre) y hasta cáncer. Es un problema que está tan fuera de control como el uso de drogas callejeras y el abuso de otras sustancias controladas.

Una estadística de interés, que está relacionada al aumento en la obesidad y sus enfermedades asociadas, es la estadística del consumo de azúcar a nivel de Puerto Rico y los Estados Unidos. Según los estudios del Departamento de Agricultura federal el consumo de azúcar en el año 1950 era de sólo unas 42 libras de azúcar por persona al año. Ya para el año 2000 el consumo anual de azúcar por persona se había elevado a 160 libras.

Por otro lado, la industria de los refrescos carbonatados también tuvo su bonanza. De acuerdo a la “National Soft Drink Association”, que agrupa a los productores de refrescos carbonatados, ya en el 1998 se llegaron a consumir un promedio de 54 galones de refrescos carbonatados anuales por cada persona que vive en Puerto Rico y los Estados Unidos. Para que tenga una idea, esto equivale a 576 latas de refresco por persona por año. Cada refresco carbonatado contiene el equivalente de 3 cucharadas (no son cucharitas) de azúcar.

Ya se ha podido comprobar que el azúcar puede tener un fuerte efecto adictivo sobre nosotros. Piense en esas veces en las que usted ha sentido ansiedad por algún alimento y mire a ver si lo que su cuerpo le estaba pidiendo no era algún alimento con un alto contenido de azúcar. Para muchas mujeres es casi imposible evitar sentir un fuerte deseo de consumir dulces o chocolates cuando se les acerca la menstruación. Muchas personas, cuando están pasando por situaciones de estrés, sienten un deseo incontrolable por consumir alguna golosina o postre azucarado. El azúcar es una sustancia adictiva.

El mecanismo hormonal del cuerpo que contribuye a crearnos la adicción al azúcar y los dulces ya se descubrió. Cuando consumimos azúcar el cuerpo produce un exceso de la hormona insulina para poder extraer la azúcar de la sangre y llevarla a las células. Pero, la insulina también ocasiona unos cambios a nivel del cerebro. Cuando consumimos azúcar el cerebro produce unas sustancias llamadas beta-endorfinas que son un tipo de opio natural que se produce en la glándula pineal. Las beta-endorfinas químicamente son parientes cercanas de la heroína y la morfina y para el cerebro son prácticamente la misma cosa. Tienen un poder adictivo que se refleja en un mal humor y en unos “síntomas de retirada” (dolor de cabeza, ansiedad, cambios emocionales, nerviosismo) para aquellas personas que deciden “quitarse del azúcar”. En fin, una persona abusa del azúcar y en cierto tiempo queda atrapada de su poder adictivo.

En mi práctica de 10 años ayudando a las personas a bajar de peso y recobrar la salud he visto como esta adicción al azúcar puede doblegar a una persona cuerda y convertirla en un adicto común. En mi libro “El Poder del Metabolismo” dediqué un capítulo titulado Rompiendo el vicio a la técnica que se puede utilizar para romper la adicción al azúcar y los carbohidratos refinados (pan, harina, dulces, chocolates, etc.). He visto desde prestigiosos abogados hasta niños de edad escolar a quienes hubo que ayudarles con un programa de “desintoxicación” para ayudarles a “romper el vicio” que tenían. Por otro lado, conozco a cientos de personas que si sólo logran eliminar el azúcar de su dieta bajan de peso con gran rapidez. Otros no lograron controlar su diabetes hasta que no rompieron su vicio con el azúcar.

Es una triste realidad de la vida el que la comida que más nos gusta siempre es aquella que más engorda. Los platos más sabrosos siempre son los que tienen o más grasa o más azúcar. Las golosinas y postres más sublimes, los que marcan una ocasión memorable, definitivamente siempre combinan grasa con azúcar. Está comprobado, todo lo mejor de la vida o está prohibido o nos engorda. Pero la fuerza que nos atrae detrás de estos alimentos siempre es el azúcar.

Sí, el azúcar puede causar una dulce y poderosa adicción. Es una adicción “legal” pero igual de peligrosa que las de las sustancias controladas.

Frank Suárez, Especialista en Obesidad y Metabolismo

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